Un acontecimiento que no es solo relevante para nuestra finca, sino para la conservación de esta raza autóctona y de nuestro patrimonio cultural y natural.
Aunque pueda parecer “solo una más”, cada nacimiento de la oveja palmera marca un paso en la preservación de generaciones y tradiciones.
Dara significa “regalo”, y así lo sentimos: un símbolo de vida, historia y esperanza.
Bienvenida, Dara.




