Ayer pasó algo muy bonito.
En Madrid recibí un premio que me emocionó profundamente. Escuchar al jurado reconocer una trayectoria sólida y equilibrada, y destacar el compromiso con la igualdad, la sostenibilidad, la innovación y el liderazgo femenino, fue un momento muy especial.
También pusieron en valor el reto que supone impulsar un proyecto agroganadero en un entorno insular, con mayores desafíos estructurales, y mi implicación activa en asociaciones y redes profesionales. Y hubo una frase que me hizo parar un segundo:
“Lo que la convierte en un referente no solo en su territorio, sino a nivel nacional.”
La escuché con orgullo, claro que sí. Pero sobre todo como un reconocimiento al camino recorrido y a todas las personas que forman parte de él y la responsabilidad que eso supone.
Gracias a Mujer Agro por dar visibilidad al talento femenino en el sector y por crear espacios que nos permiten crecer y conectar.
Este premio es una alegría enorme… y una motivación aún mayor para seguir haciendo las cosas como creo que deben hacerse.



